Cae parte del tejado de la iglesia de Constantí debido a la rotura de una crujía



Con gran pesar escribo estas líneas. Hacía tiempo que se temía algo así, dada la inestabilidad del terreno, pero en verdad nadie esperaba que fuera tan pronto. El pasado lunes 16 de abril, una combinación de fatalidades provocó la rotura de una crujía y el hundimiento de parte del tejado, como puede observarse en la fotografía. Por fortuna no ha habido que lamentar víctimas, aunque sí cuantiosos daños materiales.

Tanto el arzobispado como el ayuntamiento de Constantí han gestionado de inmediato este asunto y ya se han puesto manos a la obra para retirar los escombros y dotar al templo de una techumbre provisional.

No vale la pena elucubrar acerca de si se podría haber remediado. En previsión de que algo así ocurriera, la iglesia de Sant Feliu se cerró al culto en 2016. Al menos, me tranquiliza saber que tanto el arzobispado como el ayuntamiento han demostrado gran sensibilidad a raíz de lo ocurrido y han actuado de inmediato. Me quedo con lo que es y no con lo que pudo ser.

Deseo que se hagan realidad las palabras de los técnicos del arzobispado cuando manifiestan en prensa que pronto se solucionarán los problemas de este edificio. Creo que todo Constantí desea ver abierta la iglesia de nuevo cuanto antes.

Y es que, a falta del imponente castillo (del que los constantinenses pudieron presumir siglos atrás), nos queda la inconfundible silueta de Sant Feliu dominando el horizonte.

Hablaremos de la iglesia y de su historia en el próximo programa de "Espai Patrimoni", que será el miércoles, 25 de abril, a las 8 de la tarde, en Constantí Ràdio (97.9 FM).

Foto: Roger Segura en La Vanguardia (https://goo.gl/c1icQJ)